miércoles, 29 de febrero de 2012

"LOS ÚLIMOS JINETES", de El País



RAZA ESPAÑOLA

España. También denominada andaluza. Cuello corto y poderoso, siempre alzado. Línea dorsal corta. Extremidades flexibles.

Se le considera el caballo más noble del mundo. Desde hace 300 años ha tenido gran influencia sobre las razas europeas y americanas. Los caballos españoles tienen una bella estampa, son fuertes y activos, combinan la agilidad y fogosidad con un temperamento dócil. Descendiente del caballo ibérico y del berberisco, fue criado principalmente por los monjes cartujos a finales de la Edad Media, y a ellos se debe la conservación de la pureza de esta raza. Es dócil, amable e inteligente. Además de su función como caballo de silla y para trabajar en el campo, es muy apreciado por su andar elegante y en concreto por su "paso de andadura", un paso a saltos de gran efecto en las paradas. El caballo andaluz se ha considerado un modelo utilizado en exhibiciones. Sus habilidades se aprecian en rejoneo, saltos, doma vaquera y doma clásica.


RAZA APALOSSA

Estados Unidos. Cuerpo musculoso y potente. Escasa crin. Cola pequeña. Colores manchados.

Los caballos manchados o moteados fueron adoptados y criados por las tribus indias palouse y nez percé del noroeste de EE UU hasta 1877. Rápidos, fuertes e inteligentes, se convirtieron en excelente compañía para la caza. Su riguroso adiestramiento hacía de ellos una peligrosa arma de combate. Precisamente éste fue el motivo por el que el hombre blanco mató a la mayoría de sus sementales al tiempo que eliminaba a las tribus indias que poblaban extensas zonas del país. En 1991, un criador de Nuevo México donó 13 yeguas a la reserva de indios nez percé de Lapwai (Idaho), dándoles la oportunidad de retomar su tradición como criadores. Convertirse en un buen jinete implica para estas tribus no sólo perfeccionar la monta, sino también en la limpieza, alimentación y cuidado específico. Sin olvidar profundizar en el conocimiento de las más antiguas tradiciones.


RAZA CRIOLLA

Argentina. Compactos y musculosos. Cabeza corta y ancha. Lomo corto y tórax amplio.

"Un gaucho sin caballo no es un gaucho, es mitad de gaucho", dice la tradición. La Patagonia, la mítica región al oeste de la Pampa argentina, se prepara, con la llegada del verano austral y las altas temperaturas de noviembre a abril, para la trashumancia de sus caballos hacia los pastos de las montañas. El caballo criollo, con toda su fuerza, procede de los sementales andaluces. Fueron introducidos por los conquistadores españoles en el siglo XVI y abandonados en esta región después de conquistar con su ayuda América Latina. En libertad consiguieron adaptarse a las dificultades del clima adquiriendo una excepcional resistencia. En la actualidad son los aliados de los gauchos, cuya vida depende de estos animales. Gracias a ellos cuidan de los rebaños y cuentan las cabezas del ganado. El aire libre, los asados y la tradición se viven en Argentina a lomos de un buen caballo.


Fotos: Tibo/Ampersand.

Perfiles: Susana Díaz.


Fuente: EL PAIS.  Web: http://www.elpais.com/ 

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